Inicio EL BUEN PERIODISMO Tango Porteño: Antiguo cine de Buenos Aires que volvió a encender su...

Tango Porteño: Antiguo cine de Buenos Aires que volvió a encender su escenario

23
0

A pocos metros del Obelisco, un emblemático edificio porteño conserva las huellas de una época en la que las grandes salas de cine formaban parte de la vida cultural de Buenos Aires. Allí donde alguna vez funcionó el Cine Metro, propiedad de la Metro-Goldwyn-Mayer, hoy Tango Porteño mantiene encendido el escenario y suma una nueva historia al lugar, esta vez al ritmo de una de las expresiones culturales más representativas de la Argentina.

Buenos Aires guarda historias incluso detrás de lugares por los que miles de personas pasan todos los días. Sobre Cerrito 570, muy cerca del Obelisco y de la avenida 9 de Julio, una de ellas permanece detrás de las puertas de Tango Porteño.
Ingresar al salón cuando todavía no comenzó la función permite descubrirlo desde otra perspectiva. Sin músicos, bailarines ni espectadores ocupando las mesas, aparecen detalles que conducen hacia otra época.

Porque mucho antes de que el tango se adueñara de este escenario, allí hubo una enorme pantalla y cientos de butacas orientadas hacia ella. Fue precisamente esta historia la que pudimos conocer durante la visita realizada como parte del recorrido en Buenos Aires del FamPress internacional que reunió a periodistas especializados en turismo de Argentina y de diferentes países, quienes durante septiembre recorrieron distintos destinos del país con el objetivo de conocer y difundir su patrimonio, cultura y propuestas turísticas.

En ese contexto, Tango Porteño recibió a la delegación y abrió sus puertas para mostrarnos algo más que el espectáculo que cada noche se presenta ante el público. Acompañados por Patricia Russo, recorrimos el salón y conocimos detalles de la transformación de este edificio, desde los años en los que funcionó como uno de los grandes cines de Buenos Aires hasta su presente como escenario dedicado al tango. Y para comprender esa transformación es necesario regresar algunas décadas en el tiempo.

Cuando el Metro encendía su pantalla

El Cine Metro fue inaugurado el 4 de octubre de 1956. El edificio había sido proyectado por el arquitecto Albert Bourdon y pertenecía a la Metro-Goldwyn-Mayer, en una época en la que ir al cine significaba mucho más que sentarse frente a una pantalla. Las grandes salas formaban parte del paseo urbano: las marquesinas anunciaban los estrenos, las boleterías recibían al público y la arquitectura de los cines también era parte de la experiencia.

El Metro llegó a tener capacidad para alrededor de 2.500 espectadores, una dimensión que permite imaginar la importancia que alcanzaron aquellas salas dentro de la vida cultural porteña. Décadas después, los cambios en las formas de consumo cinematográfico también modificaron su historia. En 1984 fue dividido en salas más pequeñas y, finalmente, en 2005 dejó de funcionar como cine. Sin embargo, aquel cierre no significó el final del escenario.

Otra historia comenzó con el tango

En 2008 el espacio inició una nueva etapa con la apertura de Tango Porteño. Las películas dejaron de proyectarse, desaparecieron las extensas filas de butacas y el salón comenzó a prepararse para recibir otro tipo de público. Pero parte del antiguo Metro permaneció allí. Ese fue uno de los aspectos más interesantes que pudimos descubrir durante nuestra visita. Patricia Russo fue revelando algunos de esos rastros que todavía sobreviven: elementos de la antigua sala, el escenario y sectores que permiten imaginar cómo era aquel enorme cine porteño.

Las mesas ocupan hoy el lugar de las butacas y cambió por completo la dinámica del salón, pero su esencia continúa ligada al espectáculo. Quizás esa sea una de las particularidades más atractivas de Tango Porteño: no se construyó un escenario nuevo para recrear una época. Se recuperó un espacio que ya tenía una historia vinculada con el arte, el público y las noches de Buenos Aires.

Del otro lado del espectáculo

La visita tuvo además un privilegio poco habitual para quien llega como espectador: subir al escenario. Por unos minutos, los periodistas pudimos ocupar el lugar reservado cada noche para músicos, cantantes y bailarines. Desde allí, la perspectiva cambia. El enorme salón queda enfrente y permite dimensionar la magnitud de un espacio que durante décadas miró hacia una pantalla y que hoy dirige todas las miradas hacia sus artistas.

Allí realizamos una fotografía grupal que terminó convirtiéndose en uno de los recuerdos de la jornada. Pero conocer Tango Porteño desde adentro también permitió comprender su importancia como producto turístico. Actualmente, su espectáculo propone un acercamiento a la denominada época dorada del tango con más de 25 artistas en escena, orquesta en vivo, cantantes, bailarines y una importante puesta escenográfica.

Para el visitante internacional, asistir a una casa de tango suele formar parte de esas experiencias buscadas al llegar a Buenos Aires. Pero detrás del atractivo turístico existe también un patrimonio cultural que merece ser contado: el tango como música, danza e identidad, y el escenario como punto de encuentro entre esa expresión argentina y viajeros provenientes de diferentes partes del mundo.

Buenos Aires contada desde sus escenarios

La ubicación tampoco es un detalle menor. A pocos metros se encuentran el Obelisco, la avenida Corrientes y el Teatro Colón, dentro de uno de los sectores con mayor concentración de teatros, espectáculos y movimiento turístico de la Ciudad de Buenos Aires. En ese contexto, Tango Porteño suma una experiencia vinculada con una expresión cultural argentina reconocida internacionalmente, pero lo hace dentro de un edificio que también pertenece a otra página de la historia del entretenimiento porteño.

Y allí aparece algo que nos interesa especialmente desde Infoturismoargentina: descubrir que detrás de un atractivo turístico muchas veces existe otra historia esperando ser mirada. No se trata solamente de llegar, fotografiar y continuar el recorrido. A veces vale la pena detenerse frente a un telón, observar un piso antiguo o preguntar qué había antes en ese mismo lugar. Entonces el destino empieza a contar mucho más.

Tango Porteño y el FamPress internacional

La visita formó parte del FamPress internacional que durante los primeros días de septiembre reunió a periodistas turísticos del exterior y de Argentina, acercándolos a propuestas vinculadas con el turismo, la cultura, la gastronomía, la historia y el patrimonio argentino. Dentro de su paso por Buenos Aires, Tango Porteño abrió sus puertas para recibir a la delegación y acompañó además la experiencia como patrocinador del FamPress.

Al finalizar la visita, los integrantes del grupo recibieron vinos como obsequio y quedó abierta una invitación para regresar, esta vez para ocupar el otro lado del salón y disfrutar del espectáculo completo. Fue una manera cálida de cerrar un recorrido que había comenzado observando las huellas de un viejo cine. Porque mientras Buenos Aires continúa cambiando, algunos edificios encuentran la forma de conservar parte de lo que fueron sin quedar detenidos en el pasado.

En Cerrito 570 ya no se espera que se apague la sala para que comience una película. Ahora las luces apuntan hacia el escenario, suena la orquesta y los bailarines toman la escena. El antiguo Metro cambió la pantalla por el tango, pero nunca dejó de contar historias.

Por Débora Ruiz | Infoturismoargentina

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí