Inicio Columnas Empleo, seguridad y transparencia, la apuesta de Nasralla para transformar Honduras

Empleo, seguridad y transparencia, la apuesta de Nasralla para transformar Honduras

424
0

A las puertas de las elecciones generales del 30 de noviembre de 2025, el candidato presidencial del Partido Liberal, Salvador Nasralla, ha presentado un plan de gobierno que busca posicionarse como una propuesta de “ruptura” frente al actual rumbo político y económico del país. El documento, disponible en su plataforma oficial, expone una agenda centrada en ejes clave como empleo, seguridad, transparencia y reactivación productiva, con metas que aspiran a transformar estructuralmente al Estado y a la economía hondureña. Su alcance, sin embargo, abre como es lógico, un debate inevitable: ¿cuánto de estas promesas puede ejecutarse en el corto y mediano plazo?

El eje central del programa es la generación masiva de empleo, bajo la premisa de que la falta de oportunidades es el origen común de la migración, la pobreza y la violencia, para ello, Nasralla propone elaborar un “mapa de potenciación productiva” que defina qué sectores, agrícolas, industriales, forestales, turísticos o de servicios, pueden dinamizarse más rápido y con qué inversiones.

La estrategia se complementa con incentivos fiscales para estimular la inversión, particularmente aquella que genere encadenamientos productivos y agregue valor a las exportaciones, a propósito de esto, el presidenciable ha insistido en foros recientes que la agricultura será un motor clave junto con infraestructura rural, que permita a los productores vender directamente reduciendo costos de intermediación.

Un segundo eje destacable es el relacionado con el tema de seguridad ciudadana, en donde se plantea como meta bajar la tasa de homicidios a 34 por cada 100 000 habitantes en su primer año y a menos de 10 para 2030. La propuesta combina medidas de choque contra el crimen organizado, incluido el aumento de videovigilancia y la centralización de monitoreo con acciones preventivas, educación cívica, ética y moral, y oportunidades para jóvenes en riesgo.

La violencia es sin duda un aspecto en el que la ciudadanía hondureña muestra altos niveles de cansancio, por lo que una política de seguridad tan agresiva como la planteada, requeriría reformas legales profundas, una ampliación sustancial del presupuesto de seguridad y justicia y salvaguardas para evitar abusos.

El tercer eje que ha llamado la atención del electorado es la modernización institucional, uno de los pilares que Nasralla considera más inmediatos de ejecutar. Su plan establece que desde el 27 de enero de 2026 entraría en funcionamiento un portal de transparencia en tiempo real, donde se publicaría información de contrataciones, obras, compras y presupuestos, a ello se suma un ambicioso proyecto de gobierno digital, simplificación de trámites, interoperabilidad entre instituciones, digitalización de expedientes en salud y un aumento de la eficiencia administrativa. Estas son medidas que según expertos en gestión pública, podrían ejecutarse en el corto plazo, siempre que exista voluntad política, asistencia técnica y financiamiento inicial.

Adicionalmente, el plan Nasralla también incorpora elementos sociales orientados a reconstruir tejido comunitario, el fortalecimiento de la educación ciudadana y moral, la creación de guarderías comunitarias para apoyar el empleo femenino, la ampliación de espacios seguros contra la violencia, promover la inversión pública en el sector hospitalario y el uso de tecnología para mejorar la atención en salud. Todas estas son propuestas con alto impacto potencial cuyo éxito dependerá de presupuestos sostenidos, articulación municipal y una política educativa estable, algo poco común en el país durante las últimas décadas.

Con este plan, Nasralla se coloca como el candidato que apuesta por la ruptura, por la posibilidad real de transformar Honduras desde sus cimientos con cambios contundentes y metas alineadas en las principales urgencias del país: empleo, seguridad, transparencia y reactivación económica, por supuesto, en un escenario político polarizado y con instituciones frágiles, el reto será pasar del discurso a la implementación sostenida, pero ante la seguidilla de gobiernos ineficientes, faltos de visión y enfoque país, la propuesta de Salvador destaca por mucho, por lo que creo que vale la pena darle la oportunidad de desarrollarla.